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LA OVEJA EXTRAVIADA

Metodos para Estudiar y Meditar La BIBLIA

Esquema de Estudio

Esquema de Estudio

ESQUEMA PARA EL ESTUDIO DE LA PALABRA

SINTONIZAR

ESCRUTAR - MEDITAR

ILUMINAR LA VIDA

ACTUAR

 

Escribir el texto o leerlo o pedir que alguien lo lea.

Contarlo luego con las propias palabras, todo esto antes de la reunión.

 

Al comienzo de la reunión preguntar si todos lo entendieron.

 

Puede leerse de nuevo.

 

 

Preguntas:

¿Qué es lo que mas me llamo la atención? ¿Por qué?

 ¿Cuál es la voluntad de DIOS presente en este texto?

 

Pregunta:

¿Qué llamadas estoy sintiendo para mi vida?

 

Pregunta:

¿Qué hacer en concreto para vivir estas llamadas?

 

PARA PROFUNDIZAR MAS

PARA PROFUNDIZAR MAS

PARA PROFUNDIZAR MAS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cuándo y donde ocurrió esta escena?

¿Qué personas aparecen y quienes son?

¿Qué lugar social ocupan en la época?

¿Qué situación, conflicto o problema aparece?

¿Qué dice/hace JESUS?

¿Qué sentimientos, actitudes, posturas, opciones aparecen en JESUS?

 

 

¿Quién y como esta tratando de vivir hoy estas llamadas?

Contar hecho concretos.

Alabar a DIOS por todo esto.

¿Cuáles son las llamadas para nuestra Comunidad?

¿Para nuestros Ministerios?

 

¿Qué realidad, problemas, desafíos estamos pasando?

¿Cómo vivir las llamadas dentro de esta realidad?

¿Cuándo?

¿Dónde?

¿Con quien?

Pequeña Pedagogia

Pequeña Pedagogia

PEQUEÑA PEDAGOGIA

“Para meditar y vivir la Palabra”

 Disposición previa

  1. Procura tener el alma vacía, abierta, tranquila, sin ansiedad, serenamente expectante, pues el Señor el que viene, en su Palabra, a tu encuentro.
  2. Una vez escogido el texto y después de invocar al Espiritu Santo, haz una lectura lenta, muy lenta, con pausas frecuentes, pensando que dios té esta hablando a ti, en este momento, con estas palabras que estas leyendo.
  3. Tiene que ser una lectura desinteresada, sin buscar utilidad alguna, como solución a tus problemas, doctrinas o verdades, el señor se manifestara libremente según sus designios y proyectos para tu vida.

 Lectura escuchada.

  1. Mientras vas leyendo lentamente, escucha a Dios: es el Señor el que té esta hablando de persona a persona. Estas palabras tan antiguas las esta pronunciando el Señor en este momento para ti. Escúchalo con una atención receptiva y serena, sin ansiedad alguna.
  2. No pretendas tanto entender intelectualmente lo que estas escuchando; no te esfuerces tanto por averiguar que significa esta frase; que quiere decir este versículo sino que me esta queriendo decir el Señor a mí con estas palabras.

Si algunas expresiones no "te dicen" mucho, o no las entiendes, no te quedes estancado o ansioso. Pasa adelante con calma y libertad.

 Detalles prácticos.

  1. Puede suceder que algunas expresiones te conmuevan despertando en ti resonancias profundas y desconocidas. Detente ahí mismo: da vueltas en tu mente y en tu corazón rumiando, ponderando y saboreando las tales expresiones.

Toma un lápiz y subráyalas y escribe al margen una palabra o una breve frase que sintetice aquella impresión.

  1. Cuando en la lectura escuchada aparezcan nombres propios como Israel, Jacob, Samuel, Moisés, sustitúyelos por tu propio nombre personal, pensando y sintiendo que el Señor esta dirigiéndose a ti con tu propio nombre.
  2. Si la lectura no "te dice" nada, quédate tranquilo y en paz. Podría suceder que ese mismo pasaje, leído otro día "te diga" mucho. Por encima de nuestra actividad humana esta el misterio de la gracia que, por esencia, es imprevisible. La "hora" de Dios no es nuestra hora. En las cosas de Dios es necesario tener mucha paciencia.
  3. No te esfuerces tanto por captar y poseer exactamente el significado doctrinal de la Palabra, sino mas bien procura meditarla gozosamente en el corazón como Maria, dándole vueltas en la mente, dejándote inundar por dentro de las vibraciones y emociones que se desprenden de la proximidad de Dios. Y "conserva la Palabra", es decir: que sigan vibrando en tu interior esas resonancias a lo largo del día.

 Salmos

  1. Los Salmos no se leen, se rezan. Ten anotados en tu cuaderno los salmos que más "te dicen", clasifícalos según diferentes sentimientos como admiración, gratitud, comprensión, alabanza.

Esfuérzate por sentir con toda el alma el significado de cada frase, identificando tu atención y emoción con el contenido de las expresiones, expresándolas con el mismo tono interior que sentirían los salmistas.

Colócate imaginativamente en el corazón de Jesucristo y trata de sentir lo que Él sentiría al pronunciar estas mismas palabras. Con la ayuda del Espiritu Santo trata de identificarte con la disposición interior de adoración, asombro y acción de gracias del corazón de Jesús, en el espíritu de los salmos.

Compromiso de vida

  1. Procura cuestionar tu vida a la luz de la Palabra, aplicando permanentemente la Palabra escuchada a la situación concreta de tu vida, preguntándote a cada momento "que me esta diciendo Dios" en esta frase para mi vida, en que sentido los criterios divinos encerrados en esta Palabra interpelan mi modo de pensar y actuar, en que aspectos debo cambiar, "que haría Jesús en mi lugar". En la medida en que tu mente se adapte a la "mente" de Dios, serás discípulo del Señor.

Si en cualquier momento de la lectura escuchada tu corazón siente el impulso de orar, déjalo libremente desahogarse con el Señor.

En resumen:

  • Lee la Palabra lentamente
  • Saboréala gozosamente
  • Medítala cordialmente
  • Aplícala diligentemente

Que la Palabra sea para ti:

  • Lampara que ilumine tu camino
  • Pan que alimente tu alma
  • Fuego que encienda el fervor
  • Ruta que te conduzca a la salvación
  • Latido que aliente tu espíritu
  • Vida que nunca se acabara. 

Metodos para Estudiar y Meditar La BIBLIA

Metodos para Estudiar y Meditar La BIBLIA

METODO PARA ESTUDIAR, MEDITAR y ACTUALIZAR LA PALABRA DE DIOS INDIVIDUALMENTE o EN GRUPOS

INTRODUCION

Todos los seres humanos necesitamos algo que oriente nuestra vida. No podemos vivir sin rumbo. Y eso que oriente nuestra vida debe ser algo absoluto. Parece que todos tenemos un absoluto que relativiza todo lo demás. Para el cristiano, el único absoluto es: DIOS PADRE que se revelo en Jesucristo y que continúa en nuestras vidas por el Espíritu. San Pablo decía: “Para mí, vivir es Cristo”, es decir, Jesucristo es el sentido absoluto de  mi vida.

Si ese quiere ser nuestro caso, es imprescindible conocer la persona y el proyecto de Jesús. Y esto lo encontramos en la principal fuente que tenemos a disposición: Los Cuatro Evangelios. Por tanto hay que estudiarlos con gusto, fidelidad y de una manera existencial.

Hay muchos cristianos que tienen deseos de leer y entender mejor La Biblia, pero la falta de tiempo, el poco habito de la lectura y los mismos textos, a veces difíciles, por haber sido escritos en épocas y contextos diferentes, llegan a desanimar a bastantes.

Para ayudar a superar estas dificultades y evitar una lectura superficial y a la carrera, contamos con un método que ha sido experimentado en innumerables comunidades es: “El Método del Estudio del Evangelio”, del que vamos a exponer su finalidad, las actitudes que requiere y como hacerlo.

FINALIDAD

Consiste en conocer más de cerca la persona y la practica de Jesucristo. Conocer a Jesús para amarlo, seguirlo y ser sus testigos en este mundo marcado por la división, la marginación y la injusticia, ofreciéndole señales positivas de vida y anhelos de paz y libertad plenas.

ACTITUDES PARA EL ESTUDIO DEL EVANGELIO.

El estudio del evangelio es una lectura:

  • Existencial
  • Atenta y profunda
  • Orante
  • Comprometida.

EXISTENCIAL

Tiene en cuenta la vida en primer lugar. La nuestra y la de los demás. Con  nuestros sentimientos, emociones y opciones.

ATENTA y PROFUNDA

Busca ser fiel al texto; sin manipulaciones.

ORANTE

La Biblia no es una novela. Para el cristiano contiene la voluntad de Dios. Por ello se requiere un clima de silencio y contemplación para sentir y vivir la presencia salvadora y liberadora del Dios de la vida y la libertad.

COMPROMETIDA

Ha de conducir a una vivencia gratuita y valiente de la Buena Noticia de Jesús en la vida diaria, en nuestras relaciones y opciones de vida y de trabajo.

COMO SE HACE

Puede hacerse individualmente pero es mucho más recomendable hacerlo en grupos pequeños (6 a 8 personas) alrededor de una mesa, con Biblia, lápiz y cuaderno para cada uno. La mesa crea un clima de estudio en equipo y además se necesita para escribir.

Cada estudio de un texto del Evangelio ocupa dos páginas del cuaderno. Si, mediante una línea vertical, cada página se divide en dos columnas, tendremos cuatro columnas. A cada una corresponde un momento del estudio.

Primera Columna

Es para escribir en casa el texto elegido, antes de la reunión. Por tanto el texto se elige en la reunión anterior.

El hecho de escribir es importante porque ayuda a grabar mejor el texto con todos sus detalles.

Este primer momento es para familiarizarse con el texto. Los que no sepan leer, ni escribir, pueden pedirle a alguien que se lo lea y luego lo cuentan con sus propias palabras.

Al principio de la reunión se pregunta si todos entendieron el texto. Se lee de nuevo, o alguien lo cuenta con sus propias palabras.

Segunda Columna

Es el momento de escuchar y meditar bien el texto. La pregunta básica es:

¿Que quiere decir el texto? La finalidad es escuchar lo que dice el texto, dejando que hable por sí solo. Esto parece muy claro, pero no siempre ocurre. En lugar de escuchar el texto, muchas veces corremos el peligro de decir cosas que la Biblia no quiere decir.

Para evitar este peligro, es bueno transformar el texto en una escena viva observando a las personas y las situaciones que aparecen. Las preguntas que le hacemos al texto son para entender mejor lo que quiere decir. Hay que recordar que lo que Jesús dice y hace es Palabra de Dios.

Tercera Columna

Es el momento iluminativo en el que vamos en el que vamos relacionando el mensaje del texto con nuestra vida. En realidad la Palabra de Dios es para que sea luz y fuerza para la vida. La pregunta básica es:

¿Que mensaje me/nos trae esta Palabra de Dios?

Cuarta Columna

Es el momento de actuar. La pregunta básica es:

¿Cómo vamos a responder a las llamadas de Dios presentes en el texto?

Para facilitar el aprendizaje del método, en el esquema, están las preguntas básicas que nunca deben fallar. También hay otras preguntas que pueden ayudar a profundizar un poco más el texto. Al comienzo, estas últimas pueden omitirse.

Con el aprendizaje puede sentirse la necesidad de adaptar o modificar las preguntas. Lo importante es sentirse a gusto y dialogar con el texto, las personas y situaciones que aparecen en él.

En cada columna, al final de la reunión es conveniente que cada uno escriba un resumen de las preguntas y de las luces encontradas.

Siempre se aconseja, que al comienzo y al final de la reunión se haga una oración. El estudio del Evangelio no es como el de cualquier libro. Tiene que ver con el sentido de nuestra vida.

Recomendamos hacer una reunión cada 8 o 15 días.

ESQUEMA

1. Sintonizar

  • Escribir el texto o leerlo o pedir que alguien lo lea.
  • Contarlo luego con las propias palabras, todo esto antes de la reunión.
  • Al comienzo de la reunión preguntar si todos lo entendieron. 
  • Puede leerse de nuevo.

2. Escrutar - Meditar

Preguntas:

  • ¿Que es lo que más me llamo la atención?  ¿Por que?
  • ¿Cuál es la voluntad de Dios presente en el texto?

Para profundizar:

  • ¿Cuándo y donde ocurrió esta escena?
  • ¿Que personas aparecen y quienes son?
  • ¿Que lugar social ocupan en la época?
  • ¿Que situación, conflicto o problema aparece?
  • ¿Que dice/hace Jesús?
  • ¿Que sentimientos, actitudes, posturas, opciones aparecen en Jesús?

3. Iluminar la Vida

Pregunta:

  • ¿Que llamadas estoy sintiendo en mi vida?

Para profundizar:

  • ¿Quién y como esta tratando de vivir hoy estas llamadas?
  • Contar hechos concretos
  • Alabar a Dios por todo esto
  • ¿Cuales son las llamadas para nuestra Comunidad?
  • ¿Para nuestros trabajos?

4. Actuar

Pregunta:

  • ¿Que hacer en concreto para vivir estas llamadas?

Para profundizar:

  • ¿Que realidad, problemas, desafíos estamos pasando?
  • ¿Cómo vivir las llamadas dentro de esta realidad?
  • ¿Cuando?
  • ¿Donde?
  • ¿Con quien?

 ORACION PARA PEDIR SABIDURIA

 Stgo 1, 5-6.

 “Si alguno de vosotros está a falta de sabiduría, que la pida a Dios,

que da a todos generosamente y sin echarlo  en cara, y se la dará.

Pero que la pida con fe, sin vacilar; porque el que vacila es semejante al oleaje del mar, movido por el viento  y llevado de una a otra parte.

 

Oh Dios, fuente de toda sabiduría,

principio supremo de todas las cosas

derrama tu Luz en nuestras inteligencias

aleja de ellas las tinieblas del pecado y la ignorancia 

Concédenos penetración para entender

memoria para retener, método para aprender y enseñar

lucidez para interpretar y expresar

Danos tu ayuda al comienzo de este trabajo

dirige su proceso y corona su fin.

Por Jesucristo, nuestro Señor. 

La Escalera de los Santos

La Escalera de los Santos
METODO: LA LECTIO DIVINA

La Escalera de los Santos


INTRODUCCION

El método de oración conocido como La Lectio Divina, es el ejercicio de una lectura orante de La Biblia. En La Lectio Divina muchas generaciones de cristianos han hallado la fuente de su fe en la Palabra de Dios, guiados por la experiencia de antiguos monjes peritos en la vida del espíritu.

Este Ejercicio de oración parte siempre de un texto de la Sagrada Escritura. La selección de la Lectura se encuentra sugerida al comenzar cada una de las meditaciones; sin embargo, unas pocas de estas inician un párrafo que nos regala algún Padre de los primeros tiempos de la Iglesia, que es ya una reflexión asimilada de la Biblia.

La Lectio Divina suele practicarse en cuatro etapas:

  1. Atenta lectura del texto elegido
  2. La Meditación
  3. La Oración
  4. La contemplación

 

1. ATENTA LECTURA DEL TEXTO ELEGIDO

Hecha con un espíritu de honda reverencia, por acogerlo como la Palabra de Dios que nos habla. Cosechamos cada detalle, pues no hay uno solo que no sea inspirado por el Espíritu Divino. Por ello cada pormenor esta lleno de sus secretos más íntimos, que necesitan un silencio de todo cuanto no es su voz, para poder escucharlo. Debemos leer el párrafo con pobreza de espíritu, sin ideas preconcebidas que pueden perjuiciarlo, ni imponerle un significado que no sea el suyo sino que parta de nuestros intereses o prejuicios; con la sencillez de un corazón abierto aun en pasajes ya conocidos, seguros de que la riqueza de la Palabra Divina es tal, que nunca llegamos a agotar lo que quiere decirnos.

Para que esta primera lectura sea fructuosa, nos fijamos en cada verso del párrafo, en las personas que hablan, que dicen y como presentan la verdad que desean comunicarnos. Luego nos esforzamos por juzgar cuales detalles son más básicos y cuales complementarios.

Comparamos lo que en ese pasaje se nos dona, con otras partes de la Biblia, semejantes o paralelas; porque no hay mejor comentarista de la Palabra de Dios que el mismo texto sagrado: Unos pasajes mas se iluminan por otros, siendo todos inspirados por el Espíritu, que por nuestras ideas ajenas a la Escritura. De otro modo no escucharíamos lo que Dios quiere decirnos, sino que nos leeríamos a nosotros mismos.

Para compenetrarnos mas íntimamente con el fragmento que meditamos, conviene incluso situarnos en un espacio interior que nos meta en la atmósfera y el ambiente propios del texto.

Para eso sirve la Composición de lugar, que colabora a que captemos con todo nuestro ser, incluida nuestra capacidad de imaginar, la riqueza interior del escrito. Suele además ser muy útil buscar en la parte leída una frase o palabra central que la resuma y que, recordada aunque sea fugazmente en breves momentos dispersos del día, nos haga resonar a cada momento lo aprendido, hasta que lo hayamos digerido como un valor para la vida.

 

2. LA MEDITACION

Es un poco más cercana al estudio, sin que se convierta en una investigación del intelecto. La Lectio Divina no tiene  el mismo fin que una lección escolar, sino la asimilación de la Palabra Divina en la vida del espíritu. Sin embargo, el saber es sin duda una parte de nuestro ser humano.

Para este segundo ejercicio pueden ser útiles las tres partes en las que se ha divido cada una de las meditaciones. Se trata de entender la Palabra de Dios, primero en lo que ella misma quiere decirnos y luego en la guía que ofrece a la existencia. La meditación escudriña como esa Palabra de Dios se halla presente en el caminar diario, en las minucias de la rutina cotidiana, en el impulso social de nuestro ser que nos lleva a formar la comunidad y en el servicio a nuestros hermanos.

Es muy útil este propósito examinar nuestra conducta, frente a frente de la Palabra Divina. De ese modo estamos a tiempo para corregir el rumbo, antes que Dios nos juzgue por Jesucristo, tratando de mirar nuestro interior con los ojos de Dios mas que con los nuestros y de amar con su corazón por sobre el impulso a dejarnos llevar por los deseos humanos.

 

3. LA ORACION 

A la que  el paso anterior se dirige. Orar no consiste tanto en repetir muchas palabras, cuanto en abrirnos a que el Señor actúe en nosotros. Mas en nuestra pequeñez, no podemos acoger de golpe toda la acción de Dios en nuestra vida.

Necesitamos irla recibiendo a pasos cortos y muy modestos. No se trata de multiplicar las peticiones, sino de permitir a Dios entrar en nuestro interior para transformarnos según la Palabra  y enderezarnos la existencia hacia donde. Él lo haya elegido. El punto de partida queda sugerido en la Petición. No se trata de poner limites al Señor, sino de no divagar por todas las rutas.

A partir del breve resumen del fruto que se busca, la petición debe encauzarnos por varias etapas de apertura: Al  examinar el estado de nuestra conciencia acerca de su actitud interior ante esa obra de Dios, nos convertimos de lo que no sean sus caminos sino los nuestros, para volver a sus sendas. Le rogamos que sea Él quien nos acompañe como guía. Le damos gracias por los dones que en relación con esa Palabra suya nos ha dado. Y finalmente le abrimos el corazón en ese aspecto que El ahora nos ha enseñado, para que acoja su voluntad sin reserva.

 

4. LA CONTEMPLACION

Es él término al que se dirige este ejercicio del espíritu. Contemplar la Palabra de Dios es un medio de hacer crecer en nosotros su inteligencia y la fe de nuestra respuesta a ella. No se  trata aquí de un místico salir de sí.

Seria pretencioso de nuestra parte buscar una gracia que el Espíritu concede muy rara vez y a quien quiere. La oración extática ha sido un don reservado a muy pocos santos. En este caso nos  referimos al reconocimiento sencillo, sereno, de cuanto el Espíritu del Señor ha realizado en nosotros mismos, en la Iglesia y en la Comunidad. Consiste en tener ojos para descubrir su presencia activa en nuestra existencia.

El Catecismo pone la contemplación como la meta de la oración, incluso litúrgica y describe así este ejercicio. “La contemplación es mirada de la fe, fijada en Jesús. Esta atención a Él es renuncia a mí”. Su mirada purifica el corazón. La luz de la mirada de Jesús ilumina los ojos de nuestro corazón; nos enseña  a ver todo a la luz de la verdad y de su compasión por todos los hombres. La contemplación dirige también su mirada a los misterios de la vida de Cristo. Aprende así el “Conocimiento del Señor” para amarle  y seguirle.

San Ignacio de Loyola ponía como una meta de la vida en el espíritu, llegar a ser “Contemplativos en acción”. Esta expresión puede significar dos actividades:

  • En primer lugar, saber contemplar la acción del Espíritu en todas las cosas, en todos los eventos de la vida, en cada instante.
  • En segundo lugar, aprender a contemplar esa presencia del Espíritu mientras nosotros mismos realizamos nuestras actividades de cada día. Aquí ya no hay preguntas y respuestas, reflexión o estudio, sino un mirar con la Luz del Espíritu, para recrearnos con su obra: “Un saber que es Él quien actúa, para sentirnos por ello en paz y llenos de esperanza

 

COMENTARIO

El estudio de la Biblia es una oración. Antes de leerla, por unos instantes ten sed de su Palabra. Cuando leemos con sed, El Señor nos inspirara.

Repite mentalmente cualquiera de estas oraciones (cinco o seis minutos).

  • Señor Jesús, dame Tu palabra.
  • Señor Jesús, dame Tu mensaje.
  • Señor Jesús, revélame Tu plan para mí.
  • Señor Jesús, háblame.

Mientras leamos la Biblia es conveniente marcar y anotar las palabras que nos atraen. Luego, el Espíritu Santo nos recordara estas palabras en el momento apropiado y por medio de ellas Dios nos guiara.

La Santa Biblia esta llena de las promesas de Dios. Apréndelas. Aprende aquellas promesas que han influido en ti y aguarda con esperanza su cumplimiento. Dios entrara en tu vida a través de ellas.